sábado 2 de enero de 2010

Cosas de sabios


Cuando Chuang Tzu murió, el viento, conmovido por la pérdida, siguió repitiendo sus palabras.

Durante años la brisa habló con la voz del filósofo a todo el que quisiera escucharla.

En cierta ocasión conversó durante todo un día con una mariposa acerca del paso del tiempo, de la fugacidad de la vida y del engaño de los sentidos.

Al final de la jornada el céfiro ignoraba si era la voz de Chuang Tzu la que había hablado a una mariposa o había sido el insecto el que al batir las alas había producído en el viento las palabras de Chuang Tzu.

Ambigüedades del lenguaje astronómico


—¿Qué ven tus ojos? —Repitió el sabio Shou Dao al joven Chen Yu por cuarta vez.

Y nuevamente el aprendiz meditó en silencio la respuesta, esperando tener mejor suerte:

“El índice del maestro señalaba a la luna, sin duda, sin embargo la trayectoria de la falange involucraba no solo a los jirones de nubes que ocultaban al satélite, sino también a los cúmulos de estrellas próximas a su areola blanca o, en suma, al universo entero del cual ella formaba una ínfima parte…”.

—¿Te has quedado sordo o ciego? ¡Contesta!— exclamó el sabio Shou Dao.

Con todo Chen Yu no dijo una palabra hasta tenerlo claro, y sólo entonces, como en cada una de las ocasiones anteriores, contestó mediante el nombre aleatorio de una realidad cualquiera del cosmos circundante.

Efectos y defectos


El maestro y el aprendiz paseaban por el campo cuando se detuvieron a contemplar el vuelo de una mariposa. —Basta el movimiento de sus alas para provocar un huracán—afirmó el primero. El discípulo sin dudarlo aplastó al insecto con sus dos manos. —¿Qué has hecho, insensato? ¿Acaso no sabes que la ausencia de su aleteo es igual de perniciosa?—le recordó el sabio al tiempo que le conducía en dirección al templo. Mientras tanto, sobre los tejados de los edificios próximos, en ausencia completa de viento, las veletas habían comenzado a girar cada vez más fuerte.
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viernes 1 de enero de 2010

Principios


El sabio señaló a un lugar próximo a la luna con su dedo índice, después de calcular la posición relativa del alumno.

—Qué perciben tus ojos—quiso saber.

El aprendiz respondió después de realizar el cálculo inverso: —La Osa Mayor —dijo, erróneamente.

La repetición del ejercicio no mejoró el resultado ni siquiera cuando ambos dejaron de tomar en cuenta la posición del otro.

Cuando el discípulo estaba a punto de perder los nervios, el mentor pacientemente retornó a los principios de la astronomía:

—Qué ven tus ojos ahora— preguntó:
—Un guijarro que descansa a mis pies —respondió el aludido.

Y progresivamente el maestro fue elevando la trayectoria de su índice en dirección al cielo nocturno, que ya empezaba a clarear a esas horas.

Flickr de designldg

Veletas


El maestro se pasaba horas observando los giros de la veleta instalada sobre el tejado del templo. El aprendiz le interrogó sobre su actitud. —Contemplando el dispositivo puedo conocer adonde se dirigen los hombres en cada momento—le respondió.

jueves 31 de diciembre de 2009

Contextos


El libro me resultaba ininteligible a pesar de estar escrito en mi idioma para un público infantil. —Cada cosa tiene un contexto, averigüe el del libro —me había aconsejado el psicólogo. Lo visité semanas después. —Entiendo el texto cuando mi hijo lo lee en voz alta. En cualquier otra situación se torna incomprensible.

Flickr de JeeWazari

Cegueras


—La nostalgia, el amor, la cobardía impiden a los ojos observar el aspecto de las cosas. Yo percibo los objetos en Braille —dijo la quiromántica. —Quiero que me leas el rostro —le pedí. Ella se tomó su tiempo —¡No puedo leer lo que está en blanco! –me respondió.

Libros en el viento


Cuando el joven pies negros se acostó en la tienda, pidió a su abuelo que le contase un cuento. Éste retiró la piel que envolvía un haz de leña empaquetado por sus ancestros y lo colocó sobre la hoguera. Comenzó a leer el humo “El río es nuestro hermano…”.

miércoles 30 de diciembre de 2009

Híbridos

Cuando los libros comenzaron a llenarse de faltas de ortografía, la biblioteca contactó con un zoolingüista. —Mientras los ratones de biblioteca se apareen con las erratas no podremos frenar la plaga , —explicó el científico, al tiempo que instalaba trampas en los textos con palabras sensibles a errores tipográficos.

Influjo lunar II - Rafael Vázquez & Antonio J. Cebrián

El libro que versaba sobre la luna pesaba 6 veces menos que la suma por separado de hojas y tapas.
Cuando tocó el turno al tema de los agujeros negros, los niños desaparecieron de la faz de la Tierra.

Influjo lunar


El libro que versaba sobre la luna pesaba 6 veces menos que la suma por separado de tapas, lomo y pliegos de hojas. Bastó incluir capítulos del satélite en los libros de texto para que los niños no cargasen con una mochila tan pesada de camino a la escuela.

Marcianos

Acostumbrados a vampiros, zombis y fantasmas, los extraterrestres nos invadieron sin encontrar resistencia. Cuando nos convencimos que no eran producto de alguna parafília, o de jugar a ser Dios, ya ocupaban puestos clave en los gobiernos de la tierra.

Postumerías

—No sabemos por qué florece un cadáver —dijo el botánico, ignorante de que entre los curiosos se encontraba el asesino. Tras reconocerlo, el vello del muerto se puso de punta, la retráctil uña mostró su rapidez.

Quítame allá esas pajas

—¿Dónde está tu patria, caminante? —quiso saber el déspota.
—En mis pies —respondió el transeúnte —único lugar de donde nadie puede desterrarme —No bien había terminado la frase cuando el cirujano, siguiendo ordenes, le mostró el camino del exilio.

Aludes

—Atravieso un crudo invierno en lo personal —iba a decir, cuando un alud de muebles, de maletas, de abogados, de facturas lo arrastró a lo más hondo de las cosas.